miércoles, 1 de abril de 2015

De Rospigliosi a Rospulgoso: La historia de un asalariado

La elección de Ollanta Humala en un segunda vuelta bastante "apasionada" dejó con los crespos hechos a los grupos de poder temerosos de que el Perú se alejase del "modelo" que tantos "beneficios" le ha dado al país. Los antecedente del presidente electo causaban temor. Su pasado militar generaba pánico.

Desde la época del gobierno de Fujimori quedó en evidencia el papel de la prensa como medio de presión y control de la opinión pública. La venta de las líneas editoriales de la mayoría fue tan burda y descarada que digamos nunca antes habían quedado tan desprestigiados. Y es que la "prensa independiente" es un quimera. Es una presión constante.

Es por eso que los grupos de poder desde el arranque usaron a los medios como herramientas de presión para controlar las decisiones del presidente: La caída de la bolsa al día siguiente de su elección, la presión para que ratifique al presidente del BCR etc. La verdad que Humala resultó una persona facil de persuadir y salió en evidencia su razgo más negativo su falta de caracter. Pero ese es otro tema.

En esta estrategia de arrinconamiento del gobierno desde el primer día ha jugado un triste papel el ex ministro del interior Fernando Rospigliosi. Un periodista al que recuerdo  en la época de la lucha contra la dictadura Fujimorista y a quien vi en la presentación de la novela "La Fiesta del Chivo" en la Universidad de Lima donde fue panelista. En ese entonces era un connotado periodista de Caretas.

Su paso por el gobierno toledista no vale la pena recordarlo pues es de público de conocimiento su desempeño. Pero lo que si llama la atención es como un hombre de cierto nivel en su profesión ha podido perder algo que es  vital para un periodista: La objetividad.

Desde que escribe en el Diario El Comercio (la principal ventana comercial de  los grupos de poder) el señor Rospigliosi se ha dedicado a  denostar de todas las acciones, políticas o medidas que se toman en el actual gobierno, especialmente en temas que tienen que ver con el Ministerio del Interior. Todo es negativo, todo es corrupto, ve complots en todo.